
Milwaukee entra en su primera temporada sin Giannis Antetokounmpo después de más de una década. Tyler Herro asume el foco inmediato, Taylor Jenkins inicia una reconstrucción cargada de jóvenes y la gran pregunta es si entre Nate Ament, Brayden Burries, Kel’el Ware, Kasparas Jakucionis y Ryan Rollins aparece la próxima piedra angular.
Después de trece años con Giannis Antetokounmpo como centro de gravedad de la franquicia, Milwaukee entra en un escenario totalmente distinto. Las previsiones de pretemporada coinciden en lo esencial: el proyecto ya no gira alrededor de una superestrella consolidada, sino alrededor de descubrir quién merece formar parte del siguiente núcleo.
El 32-50 del curso anterior sirve como punto de partida, pero no como referencia directa del nuevo equipo. El traspaso de Giannis a Miami cambió la estructura de la plantilla y abrió una reconstrucción en la que los Bucks han acumulado jugadores jóvenes, picks futuros y varios veteranos que pueden funcionar como puente o como activos de mercado.
No hay un quinteto indiscutible en las fuentes. La combinación más repetida parte de Ryan Rollins y Tyler Herro en el backcourt, con Brayden Burries peleando por minutos de alero, Kyle Kuzma o Jaime Jaquez Jr. en el cuatro y Myles Turner como interior de referencia. Kel’el Ware es el nombre que más amenaza ese reparto si da el salto esperado.
La profundidad es grande, pero también crea un problema: hay muchos exteriores que necesitan balón. Kevin Porter Jr., Gary Trent Jr., Caris LeVert y Jakucionis compiten por posesiones y minutos con Rollins, Herro y Burries. La tarea de Jenkins será separar volumen de verdadero desarrollo.
La conclusión que se repite en las fuentes es sencilla: hay muchas piezas interesantes, pero ninguna garantiza todavía ser la próxima estrella de franquicia. Esa incertidumbre es al mismo tiempo la mayor oportunidad y el mayor riesgo de la temporada.
Herro aparece en las cuatro guías como el jugador con más talento ofensivo probado de la plantilla. El contexto le permite asumir más tiros y más creación que en Miami, y algunas fuentes incluso plantean que podría disparar sus estadísticas jugando en Wisconsin, donde creció.
Pero también hay un matiz importante: varias de las guías no lo ven como la solución definitiva. Su condición contractual y su valor como anotador hacen que aparezca incluso como posible activo de traspaso más adelante. Por eso su temporada puede tener dos lecturas: liderar el presente y, al mismo tiempo, aumentar su valor para el futuro.
Rollins fue una de las pocas noticias claramente positivas del curso anterior. Las fuentes destacan su crecimiento desde una producción secundaria hasta convertirse en un jugador de volumen real, con tiro exterior y capacidad para generar. La llegada de Herro cambia su rol, pero no elimina la pregunta: ¿hemos visto ya su techo?
Milwaukee necesita comprobar si Rollins es simplemente una buena pieza o si puede convertirse en uno de los pilares estables del nuevo proyecto.
Si hay un nombre que concentra las apuestas a largo plazo, es Nate Ament. Las fuentes coinciden en que llega menos hecho que Burries, pero también con herramientas físicas y un techo potencialmente superior. Esa diferencia entre suelo y techo es clave para entender el nuevo Milwaukee.
No hay garantía de que explote pronto. De hecho, varios análisis piden paciencia y anticipan una progresión de dos o tres años. Pero si Milwaukee busca un jugador sobre el que construir el siguiente gran ciclo, Ament aparece una y otra vez como el candidato más ambicioso.
Burries llega con una percepción distinta: menos incógnita y más suelo competitivo. Las guías destacan su inteligencia, fortaleza para su posición, capacidad para jugar usando el cuerpo y una Summer League que elevó las expectativas.
Su reto será no quedar encasillado como mero especialista defensivo. Milwaukee necesita darle balón, probarlo en creación y comprobar si puede ser algo más que un gran secundario.
Ware divide más a las fuentes. Para algunas es una de las mejores piezas recibidas por Giannis y un interior con herramientas para convertirse en pilar defensivo; para otras, su irregularidad en Miami obliga a ser mucho más prudente.
El contexto de Milwaukee es ideal para despejar la duda. Tendrá minutos, margen para equivocarse y un entrenador que necesita encontrar pilares. Si consigue consolidarse como interior móvil, reboteador, intimidador y amenaza ofensiva, el proyecto gana una pieza muy difícil de encontrar.
Las fuentes recuerdan que su primer año NBA estuvo marcado por la falta de oportunidades. Milwaukee puede ofrecerle un escenario diferente, aunque la cantidad de guards significa que nada estará regalado. Su inteligencia y creación siguen siendo los argumentos que hacen pensar que el prospect de Illinois todavía está ahí.
Jenkins ya pasó por un proceso parecido en Memphis: desarrollar jóvenes, construir hábitos y mantener preparada una rotación profunda. Las guías valoran precisamente esa experiencia. En un año en el que las victorias pueden ser secundarias, la evolución de los jugadores será la medida principal de su trabajo.
La identidad también cambiará. Sin Giannis como generador gigante, el ataque debería pasar a más acciones de guard, más velocidad y más creación tras bote. Varias fuentes plantean además la posibilidad de quintetos grandes con Turner y Ware compartiendo pista.
Herro, Rollins, Kevin Porter Jr., Gary Trent Jr., LeVert, Burries, Jakucionis, Kuzma y Ament necesitan distintos grados de protagonismo. La plantilla tiene profundidad, pero no necesariamente equilibrio. Además, algunas fuentes señalan la defensa como uno de los grandes agujeros del grupo.
Milwaukee debe evitar que el año de desarrollo se convierta en una colección de estadísticas individuales. El reto es construir una jerarquía que permita evaluar de verdad a los jóvenes.
Los análisis también ponen el foco en el dinero que Milwaukee sigue arrastrando por Damian Lillard y en varios contratos veteranos. Es una limitación importante porque la reconstrucción no empieza con una hoja completamente limpia: hay jóvenes que desarrollar, pero también compromisos del proyecto anterior.
Una de las fuentes menciona además una investigación de la NBA alrededor del contrato de Gary Trent Jr. En la guía lo tratamos únicamente como una afirmación de esa fuente.
Aquí el consenso es bastante claro: las previsiones sitúan a Milwaukee en la zona baja del Este. Una de las guías habla de menos de 20 victorias; otra de 20-25; otras simplemente lo colocan entre los tres peores equipos de la liga o último de conferencia.
Pero el resultado importante no será necesariamente el balance. Si al acabar el año Milwaukee sabe que Ament puede ser una piedra angular, que Burries pertenece al núcleo, que Rollins tiene otro nivel, que Ware puede ser interior titular y que Jakucionis tiene sitio NBA, la temporada habrá cumplido una función.
¿Hay en esta plantilla un futuro jugador franquicia? Milwaukee tiene más boletos que hace unos meses, pero todavía no tiene una respuesta. Ese es el verdadero argumento de 2026-27: no sustituir a Giannis en un año, sino descubrir quién merece estar cuando llegue el próximo gran Bucks.