Dallas Mavericks 2026-27: Cooper Flagg y el inicio de una nueva era
Dallas entra en una temporada que ya gira por completo alrededor de Cooper Flagg. El Rookie del Año afronta su segundo curso con margen para dar otro salto, Kyrie Irving vuelve disponible después de un año en blanco y Dusty May recibe una plantilla profunda y muy versátil. Para el público español, además, Santi Aldama y Sergio De Larrea comparten un proyecto en el que ambos pueden tener un papel relevante.
De 26 victorias al año uno del proyecto Flagg
Los Mavericks terminaron 2025-26 con un récord de 26-56, duodécimos en el Oeste y fuera del play-in. Fue una temporada de transición marcada por las lesiones, la salida de Anthony Davis y la ausencia total de Kyrie Irving, pero también sirvió para confirmar lo más importante: Cooper Flagg puede ser la base del siguiente ciclo de la franquicia.
El verano completó la ruptura con el proyecto anterior. Dallas cambió el banquillo, puso a Masai Ujiri al frente de la estructura deportiva y empezó a rodear a Flagg de jugadores más cercanos a su línea temporal. El resultado es una plantilla menos veterana, con más longitud física y con varias apuestas de desarrollo.
Cooper Flagg pasa de Rookie del Año a líder
Flagg cerró su primera temporada NBA con 21,6 puntos, 6,7 rebotes y 4,5 asistencias en 70 partidos. Destaca también su capacidad para producir partidos enormes siendo todavía adolescente y, sobre todo, la sensación de jugador total: creación, transición, defensa de varias posiciones y recursos para jugar tanto de tres como de cuatro.
El listón del segundo año es mucho más alto. La comparación que plantea el análisis es inevitable con el salto que dio Luka Doncic en su segunda temporada, cuando ya entró en el primer equipo All-NBA. En el caso de Flagg, entrar en alguno de los tres quintetos All-NBA aparece como un techo ambicioso, no como una expectativa mínima. Incluso sin llegar tan lejos, un crecimiento claro como anotador y creador cambiaría el nivel competitivo de Dallas.
Kyrie Irving vuelve después de un año en blanco
Kyrie Irving vuelve a estar disponible para comenzar la temporada después de no disputar ningún partido en 2025-26. Su último encuentro oficial fue el 3 de marzo de 2025, por lo que el regreso supone uno de los mayores cambios internos del equipo respecto al curso pasado.
Con 34 años, Kyrie ya no comparte línea temporal con Flagg, pero su encaje puede ser especialmente útil: creación en media pista, tiro, experiencia de playoffs y un papel de veterano para un vestuario joven. El propio Irving ha ejercido ya de referencia con los rookies y, en el Media Day, habló de Sergio De Larrea como un jugador inteligente, ganador, grande para su posición, con hambre por aprender y una ética de trabajo que valora mucho.
Su contrato añade otra capa a la temporada. Tiene este curso garantizado y después una opción de jugador, por lo que su continuidad será una de las historias de mercado de Dallas. Si el equipo compite, puede ser el veterano que acompañe a Flagg; si el proyecto se aleja pronto de la pelea, su nombre puede volver a aparecer en conversaciones de traspaso.
Dusty May y Masai Ujiri cambian la dirección
El cambio no se limita a la plantilla. Dusty May, de 49 años, da el salto a la NBA después de cerrar su etapa universitaria con un campeonato NCAA. Destaca su balance de 64-13 en dos temporadas en Michigan, además de su perfil exigente y orientado al desarrollo.
May ya conoce especialmente bien a Morez Johnson Jr., elegido con el número 9 tras jugar a sus órdenes en Michigan. Esa continuidad puede acelerar la adaptación del rookie. Junto a Masai Ujiri y Mike Schmitz, Dallas ha construido una estructura que mezcla desarrollo de talento joven con veteranos capaces de sostener la transición.
Aldama, Risacher y Sasser rejuvenecen la rotación
Dallas fue uno de los equipos más activos del verano. Santi Aldama llegó desde Memphis, Marcus Sasser desde Detroit y Zaccharie Risacher desde Atlanta. También se incorporó Tarik Biberović, mientras el Draft añadió a Morez Johnson Jr., Sergio De Larrea y Tobi Lawal.
Risacher es probablemente la apuesta de recuperación más llamativa. El número uno del Draft de 2024 llega con un contexto diferente al de Atlanta: menos presión para convertirse en estrella y un papel que puede encajar mejor como alero largo, defensor y finalizador alrededor de Flagg. Aldama, por su parte, aporta tamaño, pase y amenaza exterior en las posiciones interiores.
La rotación sigue contando con jugadores como Max Christie, Naji Marshall, P.J. Washington, Daniel Gafford y Dereck Lively II. Hay profundidad, aunque también un exceso de piezas en algunas posiciones que puede convertir el mercado de invierno en una parte importante de la construcción del equipo.
Dos españoles en Dallas: Aldama y De Larrea
La temporada tendrá un atractivo especial para el público español: Santi Aldama y Sergio De Larrea compartirán vestuario en Dallas. Aldama llega ya como jugador NBA consolidado, mientras De Larrea afronta su curso rookie después de ser elegido con el número 25.
La actualización más interesante llega con De Larrea. Por cómo está construida la plantilla, puede tener una oportunidad real como segundo base y uno de los principales exteriores suplentes. Kyrie Irving ya ha elogiado su inteligencia, tamaño, hambre por aprender y trabajo, y ha dejado claro que el joven puede apoyarse en él y en el resto de guards y wings del equipo durante la adaptación al ritmo y la dureza física de la NBA.
Para Aldama el reto es distinto. Dallas acumula muchos jugadores capaces de ocupar el tres y el cuatro —Flagg, Risacher, P.J. Washington, Morez Johnson y otros forwards de rotación—, así que habrá competencia directa por minutos. Su ventaja es precisamente la versatilidad: puede abrir la pista, pasar, conectar posesiones y dar minutos de cuatro o de cinco sin necesitar monopolizar el balón.
Dereck Lively II puede cambiar la defensa
Uno de los grandes factores X sigue siendo Dereck Lively II. El problema ya no es su potencial sino la continuidad: disputó 55 partidos en su primer año, 36 en el segundo y solo 7 en el último. Las lesiones y los problemas en el pie han frenado a un interior que, cuando está sano, cambia la defensa de Dallas.
Su combinación de protección de aro y amenaza vertical encaja muy bien con Flagg. Pero la guía ya no puede tratar su salud como un detalle secundario: la disponibilidad de Lively es una de las variables que más puede mover el techo del equipo. Gafford, Aldama, Morez Johnson y P.J. Washington dan alternativas, pero ninguno replica exactamente lo que ofrece Lively cerca del aro.
La segunda unidad abre una puerta a Sergio De Larrea
El regreso de Kyrie cambia esta pregunta respecto a la versión anterior de la guía. Con Irving disponible, la creación principal tiene una respuesta clara; la duda pasa a ser qué ocurre en los minutos sin él y cuánto puede asumir De Larrea desde el primer año.
La construcción de la plantilla deja una puerta interesante para el base español. Marcus Sasser también compite por esos minutos, pero De Larrea tiene tamaño y capacidad de lectura para crecer como organizador de segunda unidad. Si responde pronto, Dallas puede convertir una debilidad prevista en una oportunidad de desarrollo.
Qué debe resolver Dallas en 2026-27
El escenario de esta temporada es más concreto que hace unas semanas. El análisis sitúa a Dallas alrededor del puesto 11 del Oeste, a unas pocas victorias de la zona de play-in. No es un equipo al que se le exija pelear por el anillo, pero tampoco un proyecto que deba aceptar una temporada sin competir.
El techo realista sería entrar en el play-in —e incluso pelear por la octava plaza si todo sale especialmente bien— con Kyrie disponible, un salto grande de Flagg y una rotación interior más sana. El suelo razonable es quedarse fuera, pero cerca. En ambos casos, la temporada debe servir para definir qué piezas acompañan a Flagg a largo plazo y qué veteranos tienen sentido en el siguiente ciclo.
Un equipo más interesante que resuelto
Dallas sigue teniendo más preguntas que certezas, pero ahora la temporada tiene varios focos mucho más definidos: el salto de Cooper Flagg, el regreso de Kyrie, el espacio que puedan conquistar De Larrea y Aldama y la salud de Lively.
No parece todavía un candidato natural a dominar el Oeste. Sí parece un equipo con suficiente talento para acercarse al play-in y, sobre todo, una franquicia que vuelve a tener una dirección reconocible alrededor de un jugador generacional. Si Flagg acelera su evolución, el calendario del proyecto puede adelantarse mucho más rápido de lo previsto.