Inicio›Guías NBA 2026-27›Indiana Pacers 2026-27
30 de septiembre de 2026 · Guía NBA 2026-27 · Por Miguel Blanco Sarasquete

Indiana Pacers 2026-27: vuelve Haliburton y cambia todo

Tyrese Haliburton vuelve a liderar a los Indiana Pacers en la temporada 2026-27

Indiana afronta una de las temporadas más difíciles de proyectar de toda la NBA. Hace dos cursos ganó 50 partidos y llevó las Finales de 2025 hasta un séptimo partido. Después llegó la rotura del tendón de Aquiles de Tyrese Haliburton, un año puente de 19-63 y una temporada completa sin su base. Ahora vuelve el jugador que daba sentido a todo el sistema.

La franquicia no reconstruyó alrededor de su ausencia. Mantuvo el núcleo, añadió a Ivica Zubac durante la pasada campaña y este verano incorporó profundidad con Kelly Oubre Jr. y Larry Nance Jr.. El reto es comprobar si el bloque finalista puede recuperar su identidad sin Miles Turner y con un Haliburton que lleva más de un año sin disputar un partido oficial.

La temporada empieza y termina en Tyrese Haliburton

La gran pregunta no es si Haliburton está disponible, sino qué versión de Haliburton regresa. Indiana construyó sus mejores años recientes alrededor de su ritmo: pases adelantados, transición constante, ataques que intentan finalizar antes de que la defensa se organice y mucho movimiento con y sin balón.

Ese estilo exige piernas. Haliburton sufrió la lesión precisamente en una arrancada y su juego siempre ha dependido de cambios de velocidad, zancadas largas y capacidad para generar ventajas en movimiento. Por eso la recuperación física y, sobre todo, la confianza para volver a realizar esos gestos serán el primer termómetro del proyecto.

La parte positiva es que Indiana no aceleró su regreso durante una temporada que ya estaba perdida. El base ha tenido una recuperación larga y el equipo puede administrar su carga al inicio del curso. El objetivo no debería ser recuperar inmediatamente al Haliburton de las Finales, sino conseguir que llegue sano al tramo decisivo.

Zubac cambia la geometría del ataque

El cambio más importante respecto a los Pacers que llegaron a las Finales es el pívot. Myles Turner abría la pista, amenazaba desde tres y permitía jugar con cinco abiertos. Zubac ofrece lo contrario: bloqueos más físicos, continuación hacia el aro, rebote ofensivo, tamaño y juego interior.

Eso obliga a Rick Carlisle a ajustar parte del sistema. El pick and roll Haliburton-Zubac puede ser una fuente constante de ventajas, pero la pintura estará más ocupada. Indiana gana presencia cerca del aro y rebote, pero pierde el spacing que Turner daba al resto de penetradores.

El encaje no tiene por qué ser peor, simplemente será diferente. Zubac ya ha funcionado muy bien como finalizador junto a grandes generadores y Haliburton es uno de los mejores pasadores de la liga. Si encuentran rápido los ángulos, Indiana puede transformar una pérdida táctica en una nueva fortaleza.

Un quinteto reconocible y una rotación profunda

El quinteto más lógico es Haliburton, Andrew Nembhard, Aaron Nesmith, Pascal Siakam e Ivica Zubac. Cuatro de esos cinco jugadores ya conocen perfectamente el sistema y la mayor parte de la segunda unidad también lleva años dentro de la estructura de Carlisle.

Desde el banquillo aparecen T.J. McConnell, Kelly Oubre Jr., Obi Toppin, Jarace Walker, Larry Nance Jr., Ben Sheppard y Jay Huff. No hay una segunda superestrella escondida en la rotación, pero sí muchos perfiles capaces de mantener intensidad, defender varias posiciones y jugar a un ritmo alto.

Oubre añade anotación y defensa exterior. Nance aporta experiencia y versatilidad interior. McConnell sigue siendo uno de los motores competitivos de la segunda unidad. La continuidad es, probablemente, la mayor ventaja de Indiana frente a otros aspirantes del Este que han cambiado piezas más importantes.

Jarace Walker es el nombre que puede elevar el techo

Uno de los jugadores a seguir es Jarace Walker. Su progresión estadística ha sido constante: 3,6 puntos en su primer año, 6,1 en el segundo y 11,6 en el tercero. Después del All-Star de la pasada campaña elevó su producción por encima de los 14 puntos, cerca de siete rebotes y cuatro asistencias, con un porcentaje cercano al 40% en triples.

Indiana no necesita que Walker sea una estrella, pero sí que convierta ese crecimiento en producción estable. Su físico, tamaño y capacidad para hacer un poco de todo encajan perfectamente con Nembhard y Nesmith: alas que pueden intercambiar posiciones, mover el balón y defender sin romper la estructura colectiva.

El ADN sigue siendo movimiento y velocidad

Una de las ideas que más se repite en los análisis del equipo es que Indiana no vive únicamente del talento individual. Durante varias temporadas ha estado entre los conjuntos con más movimiento de balón y movimiento de jugadores. Esa identidad explica por qué tantos secundarios parecían mejores dentro del sistema que fuera de él.

Haliburton es quien lleva esa filosofía al extremo. Quiere terminar las posesiones rápido, pasar por delante del compañero para obligarle a correr y atacar antes de que el rival pueda colocar su defensa. Si vuelve a imponer ese ritmo, el equipo recuperará una de las identidades ofensivas más reconocibles de la liga.

Las dudas: defensa, salud y la versión de Siakam

El otro lado de la pista genera más interrogantes. Haliburton vuelve de una lesión grave y Zubac puede sufrir cuando tiene que defender lejos del aro contra jugadores rápidos. Eso aumenta la responsabilidad de Nembhard, Nesmith y Oubre para elevar el nivel defensivo del perímetro.

También habrá que seguir a Pascal Siakam. Sigue siendo el jugador que da el suelo ofensivo: puntos, rebote, creación secundaria y capacidad para castigar emparejamientos. Pero Indiana necesita que mantenga ese nivel mientras Haliburton recupera ritmo y mientras Zubac aprende a convivir con él en espacios más reducidos.

La dependencia del base sigue siendo evidente. La temporada de 19 victorias no sirve para medir el techo real del equipo, pero sí dejó una conclusión: sin Haliburton, Indiana pierde buena parte de su personalidad.

Qué esperar de Indiana en 2026-27

Las previsiones de pretemporada coinciden en que Indiana tiene nivel para volver a competir, pero difieren bastante en el techo. Las proyecciones más prudentes colocan a los Pacers alrededor del play-in; otras los sitúan en la pelea directa por el top 6 del Este y alrededor de 44-48 victorias si Haliburton está sano.

Ese rango tiene sentido. El escenario estándar es un equipo de playoffs o muy cerca de ellos. El suelo baja considerablemente si Haliburton arrastra problemas físicos o si el cambio Turner-Zubac altera demasiado el ataque. El techo vuelve a ser alto porque casi todo el núcleo que llegó a las Finales continúa y Carlisle ya ha demostrado que este grupo puede crecer dentro de una eliminatoria.

Más que buscar una cifra exacta, la temporada debería responder a una pregunta: ¿siguen siendo los Pacers de 2025 o aquel run fue el punto máximo del proyecto? Si Haliburton vuelve cerca de su mejor versión, Indiana tiene argumentos para recordar rápidamente por qué fue uno de los equipos más incómodos del Este.

Las previsiones de victorias, techo y suelo reflejan escenarios planteados por esas fuentes y no resultados confirmados.