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20 de septiembre de 2026 · Guía NBA 2026-27 · Por Miguel Blanco Sarasquete

Minnesota Timberwolves 2026-27: Edwards, LaMelo y una apuesta total por el talento

Anthony Edwards y los Minnesota Timberwolves ante la temporada 2026-27

Minnesota entra en 2026-27 después de desmontar buena parte del equipo que había llevado a la franquicia a dos finales de conferencia en tres años. Los Timberwolves terminaron la pasada fase regular con 49-33, eliminaron 4-2 a Denver en primera ronda y después cayeron 4-2 ante San Antonio en semifinales del Oeste. El resultado fue bueno, pero la dirección deportiva decidió que para acercarse de verdad al siguiente escalón hacía falta cambiar la estructura alrededor de Anthony Edwards.

El movimiento central fue la llegada de LaMelo Ball. También aterrizaron Jonathan Kuminga, Trey Lyles, Cody Williams e Isaiah Evans, mientras salieron nombres tan importantes como Julius Randle, Naz Reid, Mike Conley y Kyle Anderson. El talento ha subido, especialmente en creación exterior; la continuidad y la profundidad interior, en cambio, generan más preguntas que hace un año.

LaMelo llega para liberar a Anthony Edwards

La gran apuesta de Minnesota es juntar a los números 1 y 3 del Draft de 2020. Ball llega después de una temporada de 20,1 puntos, 4,8 rebotes y 7,1 asistencias en 72 partidos con Charlotte. Su incorporación responde a una necesidad muy concreta: que Edwards no tenga que iniciar cada posesión importante ni absorber toda la creación cuando las defensas envían dos jugadores sobre él.

LaMelo puede acelerar el ataque, jugar pick and roll, encontrar continuaciones hacia el aro y castigar ayudas desde muy lejos. Eso debería permitir a Edwards recibir más veces con ventaja, atacar defensas en movimiento y guardar energía para el otro lado de la pista. Sobre el papel, es una combinación ofensiva mucho más natural que la estructura de la temporada pasada.

Edwards sigue siendo el centro de todo

El cambio de plantilla no altera la jerarquía. Anthony Edwards sigue siendo la referencia de Minnesota después de cerrar 2025-26 con 28,8 puntos, 5,0 rebotes y 3,7 asistencias por partido. La llegada de Ball no pretende restarle protagonismo, sino darle un contexto en el que pueda elegir mejor cuándo crear, cuándo atacar sin balón y cuándo concentrar energía en defensa.

Ese es uno de los grandes experimentos de la temporada. Si el reparto de responsabilidades funciona, Minnesota puede ser menos previsible en finales apretados y Edwards puede llegar a abril con una carga menor. Si el balón vuelve a concentrarse demasiado en una sola estrella, el gran cambio del verano habrá perdido parte de su sentido.

Kuminga añade físico y una incógnita

Jonathan Kuminga firmó por dos temporadas y 13 millones de dólares después de pasar por Golden State y Atlanta. Tiene solo 23 años y aporta algo que encaja con la identidad de los Wolves: tamaño, potencia para atacar el aro y capacidad para defender varias posiciones cuando está conectado.

El posible quinteto con LaMelo, Edwards, Jaden McDaniels, Kuminga y Rudy Gobert mezcla creación, longitud y atletismo, pero también necesita equilibrio. Kuminga no llega para monopolizar posesiones. Su mejor versión en este equipo debería aparecer como finalizador, cortador, corredor de transición y defensor físico alrededor de dos generadores principales.

La salida de Naz Reid cambia el equilibrio interior

El coste de conseguir a LaMelo fue alto. Minnesota envió a Naz Reid a Charlotte junto con una primera ronda de 2033, tres swaps de primera ronda y tres segundas rondas. Reid no era solo uno de los favoritos de la afición: permitía jugar con tamaño, abrir la pista desde el cinco y cubrir muchos minutos sin Gobert.

Ahora Joan Beringer aparece como principal alternativa joven en el puesto de pívot, con Trey Lyles y Rocco Zikarsky como otras opciones para dar tamaño. Esa es probablemente la zona menos probada del roster. Si Gobert se pierde partidos o si un matchup de playoff obliga a cambiar la estructura, Chris Finch tendrá menos soluciones conocidas que en temporadas anteriores.

Ayo Dosunmu y el banquillo pueden marcar la diferencia

Minnesota sí conserva profundidad exterior. Ayo Dosunmu renovó después de tener impacto inmediato tras su llegada desde Chicago y puede volver a ejercer como sexto hombre, manejador secundario y defensor de perímetro. Terrence Shannon Jr., Bones Hyland, Jaylen Clark, Cody Williams e Isaiah Evans completan una segunda unidad joven y con perfiles distintos.

La gran ausencia al inicio será Donte DiVincenzo, que sufrió una rotura del tendón de Aquiles derecho durante la primera ronda de los últimos playoffs. No conviene construir la rotación inicial contando con una vuelta rápida: su recuperación será uno de los temas a seguir durante la temporada y cualquier aportación posterior sería un refuerzo importante en tiro, defensa y juego sin balón.

Más talento, menos continuidad

Los Timberwolves han cambiado una plantilla que ya sabía competir por otra con un techo ofensivo más alto. La contrapartida es evidente: Ball y Kuminga tienen que adaptarse a un equipo con objetivos inmediatos, mientras Finch debe encontrar un nuevo reparto de roles después de perder a Randle, Reid y Conley.

La defensa seguirá apoyándose en Jaden McDaniels y Rudy Gobert. Eso permite asumir algo de riesgo con LaMelo, pero no elimina la necesidad de compromiso colectivo. Minnesota puede tener uno de los ataques más difíciles de contener si la pareja Edwards-Ball encuentra química; también puede sufrir si las nuevas piezas no sostienen el nivel defensivo que ha caracterizado al equipo en sus mejores tramos.

2026-27: una apuesta para acercarse a las Finales

La organización ha elegido riesgo en lugar de continuidad. Después de llegar dos veces a las finales del Oeste y caer en segunda ronda en 2026, el objetivo es que Edwards disponga por fin de un creador de élite a su lado. LaMelo es la pieza que puede cambiar la geometría del ataque; Kuminga añade otra fuente de físico; el resto del proyecto debe conseguir que esas mejoras no se paguen con demasiada fragilidad interior.

Minnesota llega a 2026-27 con más talento ofensivo y muchas más variables que resolver. Si Ball se mantiene sano, Edwards se beneficia de jugar más veces con ventaja y Finch logra reconstruir la defensa alrededor de McDaniels y Gobert, el cambio puede tener sentido. Si el encaje tarda demasiado o la rotación interior queda corta, el riesgo asumido durante el verano se notará enseguida.

Fuentes: NBA.com. Los movimientos de plantilla, los resultados de 2025-26 y las lesiones se han contrastado con la información oficial disponible a 20 de septiembre de 2026.