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22 de septiembre de 2026 · Guía NBA 2026-27 · Por Miguel Blanco Sarasquete

Charlotte Hornets 2026-27: Brandon Miller y Kon Knueppel toman el mando

Brandon Miller y Kon Knueppel lideran la nueva etapa de Charlotte Hornets en 2026-27

Charlotte ha decidido cambiar el eje justo después de volver a competir. Los Hornets vienen de 44 victorias y del Play-In, pero ya no son el equipo de LaMelo Ball ni de Miles Bridges. Brandon Miller y Kon Knueppel pasan al centro del proyecto, mientras Naz Reid, Coby White y una colección de veteranos y elecciones de Draft intentan dar estabilidad a una plantilla que ha cambiado talento puro por profundidad, flexibilidad y futuro.

De 44 victorias a cambiar el eje del proyecto

La temporada 2025-26 fue la mejor señal de vida de Charlotte en mucho tiempo. Los Hornets acabaron 44-38, novenos del Este, con un rating ofensivo de 119,4, quinto de la NBA, un rating defensivo de 114,4 y un net rating de +5,0. Su temporada terminó en el Play-In con una derrota 121-90 ante Orlando, pero el contexto era muy distinto al de años anteriores: Charlotte ya había demostrado que podía ser competitivo.

Por eso el verano resulta tan interesante. En vez de mantener la estructura, la dirección deportiva optó por vender alto y reorganizar la jerarquía. La salida de LaMelo Ball hacia Minnesota y la de Miles Bridges hacia Phoenix cierran la etapa en la que ambos habían concentrado buena parte del ataque. La apuesta ahora es que el techo futuro de Miller y Knueppel, unido al capital de Draft acumulado, compense esa pérdida de creación inmediata.

Brandon Miller recibe las llaves

Brandon Miller llega a su cuarta temporada con la oportunidad más grande de su carrera. En 2025-26 promedió 20,2 puntos, 4,9 rebotes y 3,3 asistencias y lanzó un 38,3% de tres, pese a convivir durante meses con problemas en el hombro izquierdo. En mayo pasó por quirófano para corregir la inestabilidad de la articulación; Charlotte espera una recuperación completa y en agosto ya se acercaba al regreso.

Sin LaMelo ni Bridges, el volumen ofensivo y la responsabilidad en finales igualados van a crecer. El reto no es solo subir de 20 a 24 o 25 puntos: Charlotte necesita descubrir si Miller puede ser el mejor jugador de un equipo realmente competitivo, generar ventajas cuando la defensa carga sobre él y sostener una temporada larga con continuidad física.

Su situación contractual añade contexto. Miller pertenece a la generación del Draft de 2023 y las conversaciones sobre una extensión de rookie ya están sobre la mesa, pero a 22 de septiembre no existe un acuerdo oficial anunciado. El curso puede terminar definiendo tanto su jerarquía deportiva como el precio de su siguiente contrato.

Kon Knueppel ya cambió las expectativas

Si hay una razón para entender por qué Charlotte se atrevió a reordenar el proyecto, es Kon Knueppel. El número 4 del Draft de 2025 disputó 81 partidos como rookie y firmó 18,5 puntos, 5,3 rebotes y 3,4 asistencias, con un extraordinario 42,5% en triples.

Además, convirtió 273 triples, récord histórico para un novato NBA. La combinación de volumen, precisión y disponibilidad lo convirtió desde el primer año en algo más que un especialista. Knueppel ya puede castigar defensas sin monopolizar el balón; el siguiente paso es comprobar cuánto puede crecer como creador secundario.

Ese desarrollo es fundamental porque la principal duda de esta plantilla es precisamente la generación. Knueppel dejó destellos de lectura y pase, pero hasta ahora su gran valor ha estado en finalizar posesiones. Charlotte necesitará que él, Miller y Coby White compartan la responsabilidad de crear ventajas que antes nacían de LaMelo.

LaMelo deja talento; Charlotte recibe profundidad y picks

El traspaso de Ball envió a Minnesota también a Josh Green y dejó en Charlotte a Naz Reid, además de una primera ronda de 2033, tres intercambios de primera ronda y varias segundas rondas. Es una operación que cambia el horizonte de la franquicia: menos creación individual hoy, pero más tamaño, tiro y munición para volver al mercado en el futuro.

La salida de Miles Bridges siguió la misma lógica. Los Hornets recibieron a Grayson Allen, Royce O'Neale y otra primera ronda de 2033. A ellos hay que sumar la continuidad de Coby White, la incorporación de Dennis Schröder y, desde el 22 de septiembre, la llegada de Buddy Hield en el traspaso que envió a Dorian Finney-Smith a Atlanta. Ryan Nembhard también llegó en la operación, aunque se espera que Charlotte lo corte. No son estrellas, pero sí perfiles capaces de dar estructura y todavía más tiro alrededor de los jóvenes.

Naz Reid es especialmente interesante. Puede abrir la pista, atacar desde bote a interiores lentos y jugar tanto de cuatro como de cinco. Charlotte puede utilizarlo junto a un pívot tradicional o como cinco en quintetos mucho más abiertos, una variante que encaja con la enorme cantidad de tiro exterior que tiene el roster.

Hannes Steinbach y Christian Anderson amplían el futuro

Charlotte tuvo dos elecciones de primera ronda en 2026 y salió con dos perfiles muy distintos. Hannes Steinbach, número 14, llega después de promediar 18,5 puntos y 11,8 rebotes en Washington. Con 2,11 metros, cuerpo NBA y capacidad para anotar cerca del aro y abrirse ocasionalmente, competirá por minutos en una posición interior sin dueño indiscutible.

La Summer League reforzó el interés: Steinbach dejó partidos de 27 puntos y 15 rebotes y de 22+11. No significa que vaya a ser titular desde octubre, pero sí que Charlotte tiene otro interior joven con herramientas suficientes para probarlo pronto.

El número 18, Christian Anderson Jr., aporta otro tipo de apuesta. Es un base joven con tiro, velocidad y margen como organizador. Con Coby White y Schröder por delante no necesita asumir el equipo inmediatamente, pero su evolución importa precisamente porque la creación primaria es el área donde esta plantilla presenta más preguntas.

Cómo puede jugar Charlotte sin LaMelo

La identidad debería apoyarse en espacio, tamaño y muchos triples. El curso pasado Charlotte ya terminó entre los mejores equipos de la liga en volumen y porcentaje exterior. Ahora puede juntar a White, Knueppel, Miller, Reid y un quinto jugador capaz de abrir la pista, o rodear a un pívot más tradicional de cuatro tiradores.

La otra cara de la moneda es el clutch. LaMelo podía crear un tiro difícil de la nada y obligaba a las defensas a perseguirlo muy lejos del aro. En este roster no existe un sustituto evidente para ese perfil. Miller deberá mejorar como generador en aislamiento y pick-and-roll; Knueppel necesita añadir más manejo; White puede producir puntos, pero no debería cargar él solo con la organización.

El puesto de cinco también está abierto. Moussa Diabaté aporta energía, rebote y trabajo sucio; Ryan Kalkbrenner ofrece tamaño y protección de aro; Steinbach aporta más recorrido ofensivo. Charles Lee puede alternar según rival e incluso cerrar muchos partidos con Naz Reid como interior único.

Fortalezas: tiro, profundidad y flexibilidad

Charlotte ya demostró que puede producir una ofensiva eficiente. Knueppel, Miller, Hield, Allen, O'Neale, Reid y White permiten construir quintetos con cuatro o cinco amenazas exteriores. Esa amplitud debería abrir líneas de penetración y facilitar el crecimiento de los dos jóvenes principales.

La segunda fortaleza es la flexibilidad. Los Hornets han convertido a dos titulares importantes en veteranos útiles más una gran cantidad de capital de Draft. Si Miller y Knueppel despegan, pueden usar esos activos para buscar una tercera pieza. Si no lo hacen, la franquicia conserva margen para reajustar el proyecto sin quedar atrapada.

La gran duda: quién crea cuando el partido se para

Todo apunta al mismo sitio: la creación primaria es el gran interrogante. El roster tiene muchos finalizadores y bastante tiro, pero menos jugadores capaces de provocar dos defensores sobre el balón y encontrar la ventaja siguiente.

Ese problema se vuelve especialmente importante en los últimos cinco minutos. Para que Charlotte dé otro paso, Miller tiene que demostrar que puede tomar decisiones como primera opción y Knueppel debe convertirse en algo más que un tirador élite. El éxito de la temporada probablemente dependa más de esa evolución que de cualquier movimiento de mercado adicional.

Qué sería una buena temporada

El año no debería medirse únicamente por si Charlotte mejora las 44 victorias. La franquicia ha aceptado perder talento inmediato para cambiar su línea temporal. Una temporada positiva exige tres cosas: Miller consolidado como primera opción, Knueppel creciendo como creador y al menos uno de los interiores jóvenes ganando un papel estable.

Como marco de escenarios, un curso con lesiones y problemas de creación podría dejar a Charlotte alrededor de 34-37 victorias. Una versión más normal, con salud razonable, debería mantenerlo cerca del 50% y en la pelea por el Play-In. Y si Miller da un salto de estrella, Knueppel confirma su explosión y la defensa se mantiene en la mitad alta de la liga, un rango de 46-48 victorias y pelea por el top 6 del Este deja de ser descabellado.

Una nueva historia para los Hornets

La salida de LaMelo Ball no convierte a Charlotte en una reconstrucción desde cero. El equipo conserva talento joven, suma veteranos de rotación y ha acumulado suficientes picks como para reaccionar según evolucione la temporada. Pero sí cambia la pregunta principal.

Durante años todo giraba alrededor de LaMelo. En 2026-27, Brandon Miller y Kon Knueppel tienen que demostrar que Charlotte puede tener una identidad propia después de él. Miller recibe el balón y la responsabilidad; Knueppel ya ha demostrado que puede cambiar partidos con su tiro. Si ambos responden, el paso atrás del verano puede terminar siendo el inicio de algo más sostenible.

Fuentes: NBA.com, perfil oficial del Draft, NBA.com/AP y estadísticas de Basketball Reference. Plantilla, movimientos y datos contrastados a 22 de septiembre de 2026.