Denver Nuggets 2026-27: Jokic, DeRozan y un proyecto obligado a reaccionar
Denver llega a 2026-27 en una situación extraña: sigue teniendo a Nikola Jokić en pleno nivel de MVP, conserva el núcleo que ya sabe lo que es ganar un anillo y viene de firmar 54 victorias, pero la sensación alrededor del proyecto es de urgencia. Los Nuggets fueron terceros del Oeste en 2025-26 y después cayeron 4-2 ante Minnesota en primera ronda, un final demasiado corto para un equipo construido alrededor de uno de los mejores jugadores de su generación.
El verano ha cambiado más la segunda unidad que el quinteto. DeMar DeRozan, Marvin Bagley III y Alpha Diallo han llegado para ampliar las soluciones, mientras Peyton Watson y Tim Hardaway Jr. ya no están. La pregunta de fondo sigue siendo la misma: ¿puede Denver recuperar suficiente defensa y profundidad para que el ataque de Jokić vuelva a tener recorrido real en mayo?
Jokić sigue siendo la razón para creer
Todo empieza con Jokić. El serbio cerró la pasada temporada con 27,7 puntos, 12,9 rebotes y 10,7 asistencias por partido, liderando la NBA tanto en rebotes como en asistencias. Pocas franquicias pueden empezar una temporada sabiendo que, mientras su estrella esté sana, el ataque ya tiene una estructura de élite.
Su situación contractual ha añadido ruido, pero conviene separar incertidumbre de alarma. Jokić decidió esperar hasta 2027 para firmar su siguiente extensión, porque entonces podrá acceder a un contrato mayor. Al mismo tiempo, ha reiterado públicamente que quiere permanecer en Denver durante toda su carrera. La presión no nace de una petición de salida; nace de la obligación de no desaprovechar otra temporada de su mejor nivel.
El quinteto se mantiene, pero necesita salud
La base sigue siendo reconocible: Jamal Murray, Christian Braun, Cameron Johnson, Aaron Gordon y Nikola Jokić. Ese grupo tiene talento, tiro y automatismos ofensivos suficientes para competir contra cualquiera, pero en 2025-26 casi nunca pudo tener continuidad por las lesiones.
Murray vuelve a ser la segunda referencia y el socio principal de Jokić. Gordon continúa siendo el jugador que equilibra el quinteto con defensa, físico y juego sin balón. Braun debe justificar la confianza a largo plazo que le ha dado la franquicia y Cameron Johnson necesita convertir de forma más constante las ventajas que genera el sistema. Para Denver, recuperar versiones sanas de Gordon y Braun puede ser tan importante como cualquier fichaje.
DeRozan cambia el banquillo
La incorporación más llamativa es DeMar DeRozan, firmado por una temporada. A sus 37 años ya no llega para cargar con un ataque entero, pero sí ofrece algo que Denver ha echado de menos: un creador capaz de producir una canasta sin depender siempre del pick and roll Murray-Jokić.
Su encaje tiene sentido especialmente en los minutos de segunda unidad. DeRozan puede atacar media distancia, generar faltas y ordenar posesiones rotas. Junto a él, Tyus Jones aporta manejo y control, mientras Marvin Bagley III ocupa parte de los minutos interiores que antes pertenecían a Jonas Valančiūnas. Denver también apuesta por Alpha Diallo, un perfil físico y defensivo procedente de Europa que encaja directamente con una de las carencias del equipo.
La salida de Peyton Watson duele precisamente donde más
Watson fue traspasado a Cleveland mediante un sign-and-trade después de su mejor temporada NBA: 14,6 puntos, 4,9 rebotes y 2,1 asistencias. Denver recibió a Julian Reese y capital de Draft, incluida una primera ronda de 2031 y una segunda de 2032.
La operación ayuda a la flexibilidad futura, pero deportivamente abre un agujero. Watson era uno de los pocos jugadores del roster capaces de sumar longitud, defensa y energía en varias posiciones. Perderlo en un verano en el que la prioridad debería ser mejorar atrás obliga a que Braun, Gordon, Spencer Jones y Diallo absorban una responsabilidad defensiva todavía mayor.
La defensa vuelve a decidir el techo
Los distintos análisis de la temporada pasada convergen en el mismo punto: Denver fue mucho más fiable atacando que defendiendo. El equipo podía generar ventajas y buenos tiros con enorme facilidad, pero le costaba imponer físico, provocar pérdidas y sostener posesiones defensivas de playoff.
Ese desequilibrio se hizo visible ante Minnesota. Cuando el rival consiguió limitar las ventajas de Jokić y castigar los emparejamientos en el otro lado, los Nuggets no encontraron suficientes respuestas. David Adelman entra ahora en su segunda temporada completa con una tarea evidente: mantener la sofisticación ofensiva sin aceptar que el equipo tenga que ganar todos los partidos desde el ataque.
Más profundidad, pero todavía muchas preguntas
Denver ha intentado reconstruir el banquillo con contratos de bajo coste y perfiles específicos. Además de DeRozan, Bagley y Diallo, la continuidad de Spencer Jones da otra pieza exterior capaz de defender y abrir la pista. Los jóvenes y jugadores de rotación tendrán que ganarse minutos porque el margen financiero de la franquicia limita soluciones más ambiciosas.
La clave será reducir la diferencia entre los minutos de Jokić y los minutos sin Jokić. Ese problema ha acompañado al equipo durante años. Si la segunda unidad puede sobrevivir sin entregar parciales grandes y los titulares llegan sanos a abril, Denver seguirá teniendo una estructura peligrosa. Si vuelve a depender de que su estrella resuelva cada problema, el camino de playoff será demasiado frágil.
Una temporada para demostrar que el proyecto sigue vivo
Los Nuggets no necesitan descubrir quiénes son. Ya tienen una identidad, un campeón reciente y un sistema ofensivo construido alrededor de un jugador irrepetible. Lo que tienen que demostrar es que todavía pueden evolucionar alrededor de él.
2026-27 no es una cuenta atrás para la salida de Jokić, pero sí una temporada con muy poco margen para desperdiciar oportunidades. DeRozan puede estabilizar el banquillo, Diallo puede añadir defensa y Gordon o Braun pueden recuperar parte del físico perdido. Si esas piezas responden, Denver seguirá teniendo argumentos para competir en el Oeste. Si no, la conversación volverá inevitablemente a cómo está construida la plantilla alrededor de su estrella.